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La “Tigresa” se casó y asumió su banca de concejal en Caseros

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La “Tigresa” se casó y asumió su banca de concejal en Caseros

Luego de 17 años de convivencia, la boxeadora se casó el viernes 18 con su entrenador, Ramón Chaparro, 22 años mayor que ella. Los preparativos de su boda, el trabajo como concejal de Tres de Febrero, y su inminente retiro del boxeo. Los padrinos fueron formoseños.

 

  

Su Formosa natal se revolucionó cuando Marcela, con tan sólo 15 años, presentó a su novio, 22 años mayor. Se habían conocido 8 años antes, cuando él la entrenaba en Full Contact, y ya entrada en su adolescencia, ella se jugó por amor.

 

 

Sabiendo que sería un conflicto familiar, pero muy segura de lo que sentía, la “Tigresa” peleó por quien creía que era el amor de su vida. Al año siguiente tuvo a su primer hijo, Maximiliano, luego llegó Josué, y así convenció a todos de que la historia con Ramón no era platónica, ni mucho menos una rebeldía juvenil.

Diecisiete años después decidieron reconfirmar su amor y pusieron fecha de casamiento. El jueves 17 de diciembre, Marcela Acuña pasó a ser de Chaparro legalmente, y prometieron amor eterno ante Dios el día después.

 

–¿Por qué decidieron casarse después de tanto tiempo?

–Primero por mis hijos, para que tengan un ejemplo. Y segundo porque somos muy católicos y pensábamos que algo nos faltaba, teníamos una cuenta pendiente. No fue tanto por la cuestión de los papeles, sino por la religiosa y la sentimental.

–¿Está emocionada, ansiosa?

–Estoy ansiosa, pero, a ver… (piensa). Para mí es algo común y natural, no es que va a cambiar algo después del casamiento. En principio no iba ni a usar vestido de novia, dijimos de hacerlo así nomás, por eso no nos preocupaban los tiempos. Pero cuando se lo comenté a mis amigas, me dijeron “olvidate, vos sin vestido blanco no te casás”. Así que tuve que ir a buscar el vestido blanco; que la prueba, que esto, que lo otro; encima todos los vestidos eran muy lindos, no sabía con cuál quedarme.

–Imagino que el comienzo de su relación con Ramón no habrá sido fácil. ¿Cómo fue blanquearlo frente a su familia?

–No, no fue nada fácil, ni siquiera me animaba. Yo sabía que iba a ser para problemas, mis padres lo querían matar, y a mí también.

–¿Ahora, de adulta, entiende a sus padres?

Sí, claro, los entiendo. De todas formas, yo desde muy chica siempre supe lo que quería hacer, en todos los ámbitos de mi vida. Entonces por ese lado me dolía porque era como que ellos no confiaban, pensaban que yo no sabía lo que hacía, pero cuando pasó el tiempo y tuve a mi bebé, la situación cambió.

–¿Su mamá y su papá cambiaron?

–Mi mamá me entendió más fácil, a mi papá le costó un poquito más porque era la nena, así que era complicado. Igual, todo terminó bien, estaba realmente enamorada.

–El tiempo les demostró que no era un enamoramiento fugaz…

–Tal cual. Él es la base de todo, es el que se encarga de todo; yo lo único que tengo que hacer es entrenar. La presión psicológica la tiene él, es el que arma las peleas, maneja el grupo de trabajo, el cerebro es él.

 

 

–Eso en el gimnasio, y ¿en su casa?

–En casa sí compartimos todo, lo charlamos todo, cuando uno no está de acuerdo lo planteamos, negociamos. Mucha gente se pregunta cómo hacemos para estar juntos hace 17 años, cuando trabajamos y vivimos juntos, y yo creo que la base está en ceder y reconocer cuando uno se equivoca. No hay que ser necio ni egoísta, a veces es muy difícil, pero hay que contar hasta 10.

 

 

LA PELEA MÁS DIFÍCIL

 

 

 

 

Se crió rodeada de política. Es la nieta del primer presidente del Partido Justicialista de la provincia de Formosa, Ramón Caríssimo, y sus padres fueron militantes, así se conocieron.

 

 

En 2007 conoció a Néstor Kirchner y le juró fidelidad a él y a Cristina. Poco a poco, Marcela fue encontrando su espacio, y desde el trabajo social fomentó el deporte amateur, dio charlas por todo el país con ejemplos de vida, experiencias y hablándoles a los chicos sobre las drogas.

 

Hoy lunes, Marcela asumió como concejala del Partido de Tres de Febrero. “Fue algo que este año me tocó inesperadamente. Fue el intendente Hugo Curto, el que nos abrió las puertas de Tres de Febrero, y cuando vino con la propuesta me lo dijo un día antes, y no fue una pregunta, parecía que ya sabía mi respuesta, me dijo: ‘Marcela, te puse en la lista de concejales’, directamente (risas)”.

La asunción al cargo iba a ser el viernes 11, pero ella estaba viajando a Miami para recibir el premio como “Mejor Boxeador” en la séptima edición de los Premios Fox Sports.

 

“Mucha gente se sorprendió porque era ‘premio a mejor boxeador’, esperaban a un hombre. Todavía tenemos que luchar con eso. Tuve sólo dos peleas este año, creo que las dos mejores, y termino el 2009 con un montón de sensaciones extra. Yo pensaba que solamente en las peleas iba a sentir estas grandes emociones, sin embargo con la concejalía, con mi casamiento, con el premio, terminé un año muy fuerte. La idea era retirarme ahora en diciembre, pero ahora es abrir el 2010 con una pelea y ver después cómo seguimos, si me retiro o no. La realidad es que los sponsors no están acompañando mucho, supongo que por un tema de presupuesto.

–¿Es inminente su retiro entonces?

–Sí, yo me quería retirar ahora porque quería cerrar una etapa de mi vida y comenzar otra, que era el tema de la concejalía. Pero bueno, no se dieron así las cosas, y si no me pude retirar ahora, es porque todavía no tenía que ser.

–Cuando deje el boxeo puede pensar en ser madre de nuevo. ¿Tiene en mente tener una hija?

–¡Ay, sí, es un tema pendiente el de la nena! Cuando en octubre pensaba en retirarme ya imaginaba que el año que viene podía buscar la nena, pero estoy ahí, que sigo, que no sigo.

–Si queda embarazada y sale varón, entra en desesperación, ¿no? ¡Otro más!…

–No (risas), siempre estuve rodeada de varones. Tengo un hermano, hasta hace poquito lo tenía a mi papá, tengo más primos que primas, y a mi marido y los chicos.

–¿Convivir con todos ellos fue la pelea más complicada de su vida?

–¿Sabés que no? Porque manejo la situación bastante bien. Con mi marido negocio, y siempre salgo ganando yo (risas). Con los chicos, a veces se me complica un poco más, pero les encontré el talón de Aquiles.

–¿Entonces cuál fue la pelea más dura que le tocó vivir?

–Conseguir el reglamento de boxeo femenino en nuestro país, tratar de que una sociedad acepte a la mujer que boxea. Ésa fue la pelea más dura que tuve en mi vida, aunque en realidad mi vida fue una pelea siempre, desde que tengo 15 años, por mi relación, para vivir con la persona que yo amaba.

Fuente: Revista 7 Días 

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