LECTURAS RELACIONADAS
El panorama económico en el norte argentino ha dado un giro dramático en los últimos 26 meses. Un exhaustivo relevamiento del «Centro de Economía Política Argentina (CEPA)», titulado «Análisis de la dinámica laboral y empresarial en la provincia de Formosa», arroja cifras que describen un escenario de retroceso estructural. Con «Datos a enero 2026», el informe desglosa cómo la política macroeconómica ha impactado en las unidades productivas y en la estabilidad de miles de familias formoseñas.
Desde el inicio de la gestión de Javier Milei en noviembre de 2023 hasta el primer mes de 2026, la provincia ha sido testigo de una erosión constante de su base empleadora. Según los registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), la cantidad de empleadores con trabajadores registrados pasó de 2.500 a 2.305. Esta «contracción de 195 empleadores» representa una caída del «7,8%» en la cantidad de empresas operativas en la jurisdicción.
El informe es tajante al señalar que este fenómeno no fue uniforme, sino que ensañó su impacto en sectores estratégicos para el consumo interno y la infraestructura local.
En términos absolutos, el rubro de «Comercio al por mayor y al por menor; reparación de vehículos automotores y motocicletas fue el más golpeado, con una pérdida de 47 empleadores». Esta cifra es alarmante, ya que el comercio suele ser el principal termómetro de la actividad económica regional.
No obstante, si analizamos la intensidad de la crisis en términos relativos, otros sectores muestran una vulnerabilidad extrema:
El sector de «Servicios de alojamiento y servicios de comida con una caída del 20,2%» lidera el ranking de contracción porcentual, reflejando el desplome del turismo y el consumo recreativo.
La «Explotación de minas y canteras» y el «Suministro de agua, cloacas, gestión de residuos y recuperación de materiales y saneamiento» sufrieron una reducción idéntica del «20% menos» de sus unidades productivas.
La «Construcción», motor histórico de la obra pública y privada, «sufrió una baja de 27 empleadores», lo que equivale a una caída del «14,7%».
Detrás de cada persiana que baja, hay una historia de desempleo. El informe del «CEPA» advierte que «se perdieron 4.263 puestos de trabajo registrados en total» en el periodo analizado. Esto implica que la cantidad de trabajadores con cobertura de ART se redujo de 33.687 a 29.424, una caída neta del «12,7%».
La «Construcción» aparece como el epicentro del desastre laboral, registrando una «reducción de 2.106 trabajadores» (una baja del «44,6%»). Esta cifra se explica, en gran medida, por la paralización de proyectos de infraestructura que sostenían gran parte del empleo formal en la provincia.
Otros sectores que experimentaron «caídas libres» en sus plantillas de personal incluyen:
«Servicio de transporte y almacenamiento», con una pérdida masiva de «1.200 trabajadores», representando una caída del «56,3%».
La «Explotación de minas y canteras», que virtualmente desapareció en términos de empleo registrado con una caída del «98,5%».
Los «Servicios artísticos, culturales, deportivos y de esparcimiento», que se contrajeron un «28,1%».
Una de las conclusiones más reveladoras del estudio es la asimetría según el tamaño de las empresas. El ajuste no ha sido parejo; ha recaído casi exclusivamente sobre los hombros de las PyMEs y los pequeños comercios.
De acuerdo con el documento, «la totalidad de la pérdida de empresas (100,0%)» se concentró en aquellas que tienen «hasta 500 trabajadores/as», sumando los «-195 empresas menos». En un contraste absoluto, las empresas de «más de 500 trabajadores/as no registraron disminuciones» en su número total.
Esta misma lógica se traslada a los puestos de trabajo: la «expulsión de trabajadores en empresas con menos de 500 trabajadores/as representó el 94,3% de los casos», lo que significa que «-4.019 trabajadores» pertenecientes al sector PyME quedaron en la calle. En cambio, en las grandes firmas, la reducción fue de apenas el «3,8%».
El informe del «Centro de Economía Política Argentina (CEPA)» deja al descubierto un «marcado retroceso en los indicadores clave del empleo formal» en Formosa. La combinación de una caída del «7,8%» en empleadores y un «12,7%» en trabajadores registrados configura una crisis de sostenibilidad para la economía regional. Sin un cambio en la dinámica de consumo e inversión, el tejido productivo formoseño enfrenta el desafío de sobrevivir a un invierno económico que parece no tener fin. (Fuente: diario Formosa Express)








