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“Señor se nace, doctor se hace, cualquiera es un doctor, no cualquiera es un Señor”.

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“Señor se nace, doctor se hace, cualquiera es un doctor, no cualquiera es un Señor”.

Como Abogado- Docente, desde hace más de 27 años, tengo la noble responsabilidad de honrar el cargo de profesor en el Instituto Superior de Formación Policial.

En toda profesión, sea de abogado o policía, por ejemplo, el hombre celoso de su dignidad, respeta en su vida no solo las normas jurídicas, sino también, otras normas del comportamiento moral, reglas del trato social o de cortesía y preceptos religiosos; de cumplir esos mandatos que imponen las relaciones humanas, él llegará a ser digno y respetado.

No obstante, están quienes no cumplen con esos nobles preceptos de convivencia ciudadana, que no solo los desprestigian a ellos, lo que no sería tan grave, sino que desacreditan la profesión misma y, con ello, perjudican a los profesionales dignos.

Me cabe educar con calificados camaradas la formación docente del Cadete de Policía, desde el momento mismo en que comienzan la carrera policial, más allá de su vocación profesional, inculcamos la práctica de normas de Ética ciudadana. Me refiero a preceptos de la etiqueta, el decoro y, en general, el trato de cortesía, respeto y consideración como servidores en la función pública o privada.

Esto es, Señor/ Señora o Señorita, adjetivos que bien vale decir para el escrito que me ocupa, se antepone a algunos nombres para encarecer con nobleza el significado de los mismos: SEÑOR/A PRESIDENTE/A; SEÑOR GOBERNADOR, SEÑOR/A JUEZ/A; SEÑORITA FISCAL… y cuantos más.

Con ese perfil de trato cortés, egresan nuestros oficiales, templados en su carácter, con equilibrio y entendimiento tanto en lo personal, como en lo profesional, desde las virtudes que se cultivan en el honor y la ética, para actuar con responsabilidad, honradez y equidad, conceptos entre otros, expresados por el Jefe de Policía, en oportunidades del inicio del ciclo lectivo 2011, al cuerpo de profesores.

Como ex-funcionario del Exmo Superior Tribunal de Justicia, e, integrante de la Asociación de Magistrados, Funcionarios y Profesionales, por el año 1998, en la intervención que nos diera el Sr. Ministro Ariel Gustavo Coll aportamos sugerencias para lo que llegó a ser el CODIGO DE ETICA PARA MAGISTRADOS Y FUNCIONARIOS DE LA PROVINCIA DE FORMOSA, (Acordada- Acta Nº 2092, 22-04-98); allí se dice que los jueces y magistrados deben mantener y defender en todo momento y lugar la integridad y la independencia del Poder Judicial.

Pero también, impone como deber ético  que dichos jueces y funcionarios judiciales, eviten un comportamiento impropio en todas sus actividades, tanto oficiales como privadas desplegando una conducta ejemplar, de manera que un buen comportamiento promueva la confianza pública.

El hecho bochornoso ocurrido en la madrugada del día sábado 12 de Marzo del corriente año amerita que la agraviada por ser tratada como Señorita y no como Dra. concurra, cuanto menos en consulta al CONSEJO CONSULTIVO sobre ética judicial y permita la divulgación pública de la opinión que emita Ese Consejo (Art. 8 del CODIGO).

Mientras tanto, la ausencia de ética en si misma, solo puede sancionarse con el reproche moral de la opinión pública.

HECTOR OMAR ROMAN

ABOGADO-DOCENTE

CORDOBA 970- Fsa.

mail: hectoroman9@hotmail.com

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