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La exportación energética en Argentina atraviesa un momento histórico que redefine su rol en la economía nacional. El sector energético se consolidó en 2025 con un superávit récord de USD 7.815 millones, transformándose en el principal generador de divisas genuinas del país y explicando casi el 70% del saldo positivo total del comercio exterior.
La balanza energética cerró el 2025 con el superávit más alto desde que existen registros, marcando un punto de inflexión en la historia económica reciente.
Este cambio estructural responde a la combinación de dos factores determinantes: el incremento sostenido de las ventas externas de hidrocarburos y la drástica reducción de las importaciones energéticas. Las exportaciones crecieron hasta los USD 11.086 millones, con un alza interanual del 12,8%, mientras las importaciones cayeron 18% ubicándose en USD 3.271 millones.
La exportación energética en Argentina dejó de ser una promesa a futuro para convertirse en una realidad que impacta directamente en la macroeconomía y reordena el mapa productivo nacional.
Evolución del superávit energético en la balanza comercial
El desempeño de la exportación de energía muestra una tendencia ascendente que contrasta radicalmente con décadas de déficit estructural. Durante 2024, las exportaciones de combustibles y energía crecieron 22,3%, alcanzando los USD 9.677 millones, representando 12,1% de las exportaciones totales de Argentina. Este resultado marcó el inicio de una transformación que se profundizó durante 2025.
La composición del saldo comercial energético revela la magnitud del cambio. Del superávit total de USD 800 millones registrado en octubre de 2025, USD 708 millones correspondieron al saldo energético (89% del total), y de los casi USD 7.000 millones acumulados, USD 6.000 millones provienen solo del sector energético. Esta dependencia evidencia que el sector se convirtió en el sostén principal de la balanza comercial argentina, compensando déficits en otros rubros.
Infraestructura energética: clave para la expansión exportadora
La infraestructura energética constituye el factor limitante o habilitante del potencial exportador argentino. Los gasoductos y plantas de licuefacción siguen siendo obstáculos para atraer inversión extranjera, y es necesario continuar con la inversión en infraestructura para mantener el dinamismo productivo. Sin embargo, los avances recientes muestran un cambio de paradigma en la ejecución de proyectos estratégicos.
El Oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS) representa el proyecto de infraestructura energética más ambicioso en décadas. El proyecto prevé la construcción de 437 kilómetros de ducto y una terminal de exportación en Punta Colorada, que posicionará a Argentina como un actor relevante en el mercado energético global.
Se estima que para 2030 el país podría alcanzar ingresos por USD 15.000 millones gracias a este corredor, con una capacidad inicial de 180.000 barriles diarios que escalará a 550.000 barriles por día en 2027.
Proyectos de gas natural licuado
La exportación de energía en formato de Gas Natural Licuado (GNL) abre una nueva frontera para el sector. La Secretaría de Energía aprobó un permiso de exportación de GNL por tres décadas para el segundo barco del consorcio Southern Energy, elevando la capacidad de exportación total del proyecto a 26,5 millones de metros cúbicos diarios. Este tipo de infraestructura energética permite acceder a mercados globales de alto valor agregado.
Argentina LNG tiene el potencial para generar hasta USD 10.000 millones anuales en exportaciones durante dos décadas, consolidando al país como proveedor confiable para Europa y Asia. La magnitud de estas inversiones requiere certidumbre regulatoria y marcos jurídicos estables que garanticen la rentabilidad de largo plazo.
Desafíos de transporte y distribución
Los gasoductos y la extensión de la red eléctrica son equivalentes a los ferrocarriles del siglo XIX, favoreciendo no solo la exportación de energía sino también una ampliación de la conectividad e infraestructura futura. El desarrollo de esta infraestructura energética requiere ajustes regulatorios que incentiven la inversión privada en nuevos sistemas de transporte y aumenten la competencia en el segmento.
La segunda etapa del Gasoducto Néstor Kirchner y la reversión del Gasoducto Norte fueron obras fundamentales para el autoabastecimiento interno, liberando volúmenes adicionales para exportación. Estas obras permitieron reducir las importaciones de GNL boliviano y chileno que históricamente drenaban divisas durante el invierno.
Mercado internacional: destinos y oportunidades comerciales
El mercado internacional de energía presenta oportunidades sin precedentes para Argentina, aunque también implica competencia creciente y exigencias de calidad y confiabilidad. El cierre de 2025 revela un escenario de contrastes, con Estados Unidos como principal comprador y la mayor tendencia de crecimiento interanual, mientras los envíos a Brasil cayeron 33% y a Chile bajaron 3,4%.
La diversificación geográfica de destinos reduce la dependencia de socios regionales tradicionales. Las ventas de energía a Estados Unidos, India y China muestran subas del 64%, 563% y 460% respectivamente, posicionando a Estados Unidos como primer destino con USD 2.965 millones, seguido por Chile con USD 2.355 millones. Esta reconfiguración del mapa exportador refleja la capacidad argentina para acceder a mercados de mayor valor y estabilidad.
Composición de las exportaciones energéticas
El petróleo sigue siendo el principal producto de exportación de Argentina, representando el 61,2% del total de exportaciones energéticas. Sin embargo, la diversificación hacia otros productos energéticos marca una tendencia estratégica. El biodiésel ganó importancia representando el 16% de las exportaciones, mientras el transporte y distribución de gas alcanzó el 14,6%.
Esta diversificación responde a la demanda internacional de energías más limpias y a la expansión de la infraestructura energética que permite procesar y transportar diferentes productos. La exportación de energía eléctrica a países limítrofes también representa una oportunidad de crecimiento, especialmente en períodos de alta generación hidroeléctrica o eólica.
Proyecciones del mercado internacional
Para 2030 se prevé un saldo de USD 45.000 millones, mientras que en 2031 la cifra subiría a USD 55.000 millones, estabilizándose hacia 2032 y 2033 en torno a los USD 63.000 millones anuales, con un pico de USD 75.000 millones para 2035. Estas proyecciones incluyen tanto energía como minería, pero el sector energético aportará la mayor parte del crecimiento.
La demanda internacional de gas natural continúa en ascenso y podría duplicarse hacia 2050, impulsada por la electrificación de la economía y la necesidad de fuentes de energía seguras y confiables. Este contexto global favorable posiciona a Argentina como proveedor estratégico en un momento de reconfiguración de las cadenas de suministro energético mundial.

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Impacto en la economía nacional y generación de divisas
La exportación energética Argentina transformó la restricción externa que históricamente limitó el crecimiento económico del país. En 2025 empezó a consolidarse un dato que altera la lógica histórica: la energía se transformó en el sector que garantiza superávit externo, genera dólares genuinos y empieza a reordenar el mapa productivo del país. Este cambio no representa una proyección optimista sino números concretos que ya impactan en la macroeconomía.
La relación entre exportaciones e importaciones energéticas alcanzó niveles impensados. En diciembre de 2024, el contraste fue elocuente: USD 1.032 millones exportados contra USD 180 millones importados, una relación de cinco dólares exportados por cada dólar importado. Esta inversión de la ecuación energética libera recursos fiscales que anteriormente se destinaban a subsidiar importaciones de combustibles.
Principales indicadores de crecimiento
Producción récord de petróleo: Argentina alcanzó en octubre de 2025 un nivel histórico al superar los 859.000 barriles diarios, con todos los yacimientos sumando 859.500 barriles por día, un incremento de 2% respecto al mes anterior.
Reducción de importaciones: En 2022, solo en junio y julio, Argentina importó energía por USD 4.234 millones; en todo 2025, las importaciones energéticas quedaron por debajo de ese bimestre.
Participación en exportaciones totales: Las exportaciones energéticas representan en la actualidad poco más del 15% del total exportado por Argentina.
Inversiones bajo RIGI: Se presentaron once proyectos bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones que suman USD 14.000 millones distribuidos entre energía, minería y siderurgia, concentrados en Neuquén, Río Negro y Salta.
Crecimiento de producción no convencional: En 2024, Argentina cerró con una producción de 40.430 Mm³ de petróleo (+9,7% respecto a 2023) y 50.154 MMm³ de gas (+4,3% interanual).
Efecto multiplicador en la economía regional
La exportación de energía genera efectos multiplicadores en las economías regionales, especialmente en la Patagonia. En marzo de 2025, el ítem energético registró en la Patagonia la mayor generación de divisas por unos USD 506 millones, de los cuales USD 300 millones se originaron en Neuquén, USD 145 millones en Chubut y USD 25 millones en Santa Cruz. Este flujo de recursos impulsa el desarrollo de infraestructura energética local, servicios especializados y empleo calificado.
Preguntas Frecuentes
¿Cuál es el principal producto de exportación energética argentina?
El petróleo crudo representa el 61,2% del total de las exportaciones energéticas argentinas, consolidándose como el principal producto exportado del sector. Le siguen el biodiésel con 16% y el gas natural con 14,6% de participación en las ventas externas de energía.
¿Qué infraestructura energética se está desarrollando para aumentar las exportaciones?
Los proyectos más relevantes incluyen el Oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS) con 437 kilómetros de extensión, las plantas flotantes de licuefacción de gas natural (FLNG) del proyecto Argentina LNG, y la ampliación de terminales portuarias como Puerto Rosales. Estas obras permitirán multiplicar la capacidad exportadora en los próximos años.
¿Cuáles son los principales destinos de la exportación energética argentina?
Estados Unidos se posicionó como el principal comprador con USD 2.965 millones en 2025, seguido por Chile con USD 2.355 millones. Otros destinos en crecimiento incluyen India, China y mercados europeos que buscan diversificar sus proveedores de energía.
¿Cómo impacta el mercado internacional en las exportaciones energéticas?
El mercado internacional presenta oportunidades por la creciente demanda global de gas natural, que podría duplicarse hacia 2050. Sin embargo, también implica competencia con otros productores y la necesidad de cumplir estándares de calidad, confiabilidad y sustentabilidad que exigen los compradores internacionales.
¿Qué proyecciones existen para la exportación de energía argentina?
Las proyecciones oficiales estiman que las exportaciones energéticas alcanzarán USD 30.000 millones en 2030 y USD 44.000 millones en 2035. Estas cifras dependen de la continuidad en las inversiones en infraestructura energética y de la estabilidad del marco regulatorio que garantice la rentabilidad de los proyectos de largo plazo.
Desafíos y oportunidades para el sector energético
El camino hacia la consolidación de la exportación energética Argentina enfrenta desafíos significativos que requieren atención estratégica. El sector energético argentino enfrenta desafíos importantes, como la dependencia de importaciones y la necesidad de modernizar su infraestructura, aunque también existen oportunidades significativas para aumentar las exportaciones. La volatilidad económica interna y la necesidad de atraer inversión extranjera representan obstáculos que deben superarse mediante políticas coherentes.

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La planificación estratégica resulta fundamental para aprovechar el potencial energético. En materia energética Argentina requiere planes y acuerdos amplios que incluyan al empresariado, a los sectores académicos y también a las fuerzas políticas con representación parlamentaria. Esta construcción de consensos de largo plazo genera certidumbre que puede acelerar inversiones necesarias para la infraestructura energética.
Las oportunidades superan ampliamente los desafíos. En petróleo crudo, el país ya se posiciona entre los principales exportadores de América Latina, detrás de Brasil y México, pero con una tasa de crecimiento más acelerada, y en gas, Vaca Muerta es la segunda reserva no convencional del mundo. Este posicionamiento geológico privilegiado, combinado con tecnología de punta y costos competitivos, coloca a Argentina en condiciones de convertirse en un actor relevante del mercado internacional de energía.
La exportación energética Argentina representa mucho más que un rubro comercial: constituye la base para una transformación estructural de la economía que puede garantizar sustentabilidad fiscal, generación de empleo calificado y desarrollo regional equilibrado. El desafío consiste en mantener la coherencia de políticas, continuar invirtiendo en infraestructura energética y consolidar la inserción en el mercado internacional mediante relaciones comerciales estables y diversificadas que permitan capturar el máximo valor de los recursos naturales disponibles.









