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En un contexto donde el efectivo es cada vez menos frecuente y las billeteras virtuales como Mercado Pago, Modo o Cuenta DNI dominan el mostrador, los estafadores agudizaron el ingenio. Ya no se trata de un hackeo complejo, sino de una técnica analógica que está haciendo estragos en comercios de cercanía: el «QR invertido».
La mecánica es tan simple como peligrosa. Los delincuentes aprovechan un segundo de distracción del comerciante para pegar un sticker con su propio código QR encima del código oficial del local. Cuando el cliente desprevenido escanea para pagar, el dinero no va a la caja del negocio, sino directamente a una cuenta «mulera» (usada para triangular fondos) que desaparece en cuestión de horas.
La estafa del «comprobante trucho»
Pero el engaño no termina ahí. Otra modalidad que se volvió viral en las últimas semanas es el uso de aplicaciones clonadas. Estos programas simulan a la perfección la interfaz de las billeteras virtuales más conocidas.
El estafador realiza el «pago» frente al vendedor, le muestra una pantalla de «Transferencia exitosa» con los colores y logos oficiales, pero el dinero nunca sale de su cuenta. Es una animación programada para engañar el ojo. Para cuando el comerciante se da cuenta de que el saldo no impactó en su app, el delincuente ya se retiró con la mercadería.
Guía rápida: 3 reglas de oro para que no te roben en el mostrador
La regla del dispositivo propio: El comerciante jamás debe dar por hecho un pago mirando el celular del cliente. La única confirmación válida es la que aparece en el dispositivo del negocio o el sonido de la notificación oficial.
El «test del sticker»: Los dueños de locales deben revisar periódicamente que el código QR físico no tenga relieves, parches o etiquetas pegadas encima. Lo ideal es tener el QR detrás de un acrílico o mostrarlo directamente desde la terminal de pago o el celular.
Cuidado con el «ahora te llega»: Ante la excusa de «está lento el sistema», no hay que entregar el producto. Un pago digital legítimo impacta de forma inmediata o, a lo sumo, en pocos segundos. Si el comprobante no tiene número de operación verificable, es una estafa.
¿Qué hacer si fuiste víctima?
Si detectás que escaneaste un código falso o recibiste un comprobante editado, lo primero es hacer la denuncia dentro de la propia aplicación (todas tienen un apartado de «Seguridad» o «Ayuda»). Además, podés comunicarte con la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI) para que el caso no quede en la nada.










