LECTURAS RELACIONADAS
El cáncer de mama es la principal causa de muerte oncológica en mujeres.
No obstante, según expertos, más del 90% de las personas diagnosticadas en etapas incipientes tienen posibilidad de curarse. Estas cifras indican que la detección temprana y el acceso a controles regulares resultan decisivos para el pronóstico.
Las demoras en el diagnóstico y en el acceso al tratamiento inciden de manera directa en la mortalidad y en la experiencia de las pacientes, lo que lleva a especialistas y referentes en salud pública a discutir estrategias para lograr una atención más equitativa y de calidad.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la aplicación constante de modelos integrales de atención permitiría reducir en un 2,5% anual la mortalidad por cáncer de mama. En el caso de Argentina, este avance significaría más de 3.200 vidas salvadas en las próximas dos décadas si las mejoras se implementaran de modo sistémico.
En ese contexto, el podcast #MacmaConVos reunió a las doctoras Lorena Lainati, (MN 101436), jefa de Oncología del Hospital Tornú y directora de la Carrera de Oncología de la Universidad de Buenos Aires, y Julia Ismael (MN 94.867), oncóloga clínica, máster en Políticas Públicas y directora ejecutiva de GEDYT.
En el mardo del Día Mundial del Cáncer, que se celebró ayer, las expertas coincidieron en que ordenar el recorrido asistencial es una de las claves para mejorar la experiencia de las pacientes y reducir desigualdades en el acceso al diagnóstico y al tratamiento.

Cada año se reportan más de dos millones de diagnósticos de cáncer de mama y unas 680.000 muertes a nivel global, según el Observatorio Global del Cáncer (Globocan).
En Argentina, este tipo de cáncer provoca cerca de 6.100 muertes y más de 22.000 diagnósticos nuevos cada año, de acuerdo con el Instituto Nacional del Cáncer. Si bien es una enfermedad con alto potencial de detección anticipada y buenas tasas de tratamiento eficaz, las especialistas advirtieron que las barreras de acceso y las demoras impactan directamente en los resultados clínicos.
El recorrido del paciente, en el centro del debate
La gestión de los tiempos en el recorrido asistencial es uno de los puntos críticos. Los retrasos desde la aparición de síntomas hasta la consulta médica, así como la demora en obtener los resultados diagnósticos y en el inicio del tratamiento, pueden influir negativamente en la evolución clínica de las pacientes. “Cuando el tiempo es muy largo, tal vez esa medicación llega en un momento inoportuno y ya no vamos a tener la eficacia que buscamos”, afirmó Lainati en el podcast impulsado por MACMA –Movimiento Ayuda Cáncer de Mama– y AstraZeneca.
Y añadió: “Pensar en un plan nacional es pensar un marco estratégico, sostenido, integral y obligatorio que un poco ordene todo el recorrido del paciente oncológico, porque existen un montón de acciones, pero el problema es que las tenemos un poco descoordinadas”.
En coincidencia, Ismael remarcó: “Un plan nacional de control del cáncer vendría a ser un instrumento de organización y de que todos hablemos el mismo lenguaje”, afirmó.
El acceso oportuno necesita ir de la mano de procesos que garanticen la continuidad de la atención. Además, se subraya la importancia del control y la medición de calidad asistencial, considerada fundamental para evaluar y mejorar los resultados. Como resaltó Ismael, “lo que no se mide no se puede mejorar. Entonces, primeramente, todos los que estamos empecemos a saber cuáles son nuestras demoras para después evaluar alguna estrategia de mejora”.
La incorporación de sistemas de gestión apoyados en datos, acompañados de estándares de calidad y una mirada centrada en la persona, se perfila como un factor clave para lograr una respuesta sanitaria más equitativa y eficiente. Entre las estrategias mencionadas sobresale el rol del navegador de pacientes, figura que acompaña a las personas a lo largo de las etapas de atención, facilita el tránsito por el sistema y contribuye a reducir las desigualdades en el acceso.
Este abordaje está alineado con la Iniciativa Mundial contra el Cáncer de Mama de la OMS, que impulsa políticas públicas orientadas a la detección precoz, la rapidez diagnóstica y la continuidad terapéutica. La integración de estas acciones apunta a que ni el lugar de residencia ni el tipo de cobertura condicionen el acceso a diagnóstico y tratamiento en tiempos adecuados.
Finalmente, el fortalecimiento del rol del navegador de pacientes y de la coordinación asistencial se plantea como una de las vías más eficaces para agilizar la atención y avanzar hacia una equidad sanitaria real en el sistema de salud.
Métodos de diagnóstico y recomendaciones de screening
En relación a los métodos de diagnóstico, la mamografía anual es hoy la herramienta más eficaz para reducir la mortalidad, con una disminución estimada entre el 30% y el 40%, según planteó el especialista del Hospital Alemán.
Las principales sociedades científicas recomiendan iniciar el screening con mamografía a partir de los 40 años en mujeres sin antecedentes familiares. Para quienes tienen antecedentes, el control debe comenzar 10 años antes de la edad en que el familiar más cercano fue diagnosticado.
La ecografía mamaria se utiliza como complemento, especialmente en mujeres con mamas densas, y resulta útil para evaluar el estado de los ganglios axilares.
La prevención ocupa un lugar central en la estrategia contra el cáncer de mama. El Hospital de Clínicas promueve la actividad física diaria, una alimentación equilibrada y la eliminación de hábitos nocivos como el tabaquismo y el consumo de alcohol.









