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Casi 2000 ciberataques por semana. Ese es el nivel de presión que enfrentaron en promedio las empresas de todo el mundo durante 2025, en un escenario marcado por el uso intensivo de inteligencia artificial, automatización y técnicas de ingeniería social cada vez más sofisticadas.
El dato sintetiza un cambio profundo en el panorama de amenazas digitales, donde los ataques no solo son más frecuentes, sino también más rápidos, coordinados y difíciles de contener.
El crecimiento es contundente: el volumen de ataques aumentó 70% en apenas dos años. La combinación de IA y procesos automatizados redujo las barreras técnicas para los ciberdelincuentes, permitió escalar campañas con mayor facilidad y amplió el alcance de ofensivas que hoy impactan a organizaciones de todos los tamaños y sectores.
Ese diagnóstico surge del Informe de Ciberseguridad 2026 elaborado por Check Point Software, y compartido a TN Tecno, que analiza las tendencias globales de ciberataques y advierte sobre una transformación acelerada en la lógica de las amenazas.
Según el estudio, el promedio global fue de 1968 ataques semanales por organización, una cifra récord que refleja cómo la IA dejó de ser una herramienta experimental para convertirse en un componente central del ecosistema delictivo.
La IA cambia la mecánica de los ataques
Uno de los principales descubrimientos del informe es que la inteligencia artificial no solo incrementa el volumen de ataques, sino que modifica su funcionamiento. Las operaciones manuales están dando paso a flujos de trabajo altamente automatizados, con indicios tempranos de técnicas autónomas capaces de tomar decisiones sin intervención humana directa.
Durante un período de tres meses, el 89% de las organizaciones analizadas se enfrentó a avisos de IA considerados de riesgo dentro de sus entornos. Aproximadamente uno de cada 41 fue clasificado como de alto riesgo, una señal de alerta sobre la exposición que se genera a medida que la IA se integra en procesos empresariales cotidianos.
Ransomware más fragmentado y difícil de rastrear
El informe también describe una nueva etapa del ransomware. Lejos de concentrarse en grandes bandas, el ecosistema se fragmentó en grupos más pequeños y especializados. Ese fenómeno impulsó un aumento interanual del 53% en las víctimas extorsionadas y un crecimiento del 50% en los esquemas de ransomware como servicio.
La IA juega un rol clave en esta evolución: se utiliza para acelerar la selección de objetivos, automatizar negociaciones y mejorar la eficiencia operativa de los ataques, lo que reduce costos y tiempos para los atacantes.
Ingeniería social en múltiples canales
La ingeniería social ya no se limita al correo electrónico. Las campañas actuales combinan email, web, telefonía, plataformas de colaboración y aplicaciones empresariales. En ese contexto, las técnicas conocidas como ClickFix crecieron 500%, apoyadas en indicaciones técnicas falsas diseñadas para manipular a los usuarios.
La suplantación de identidad telefónica también evolucionó hacia intentos de intrusión corporativa más estructurados. Con la integración de IA en navegadores, herramientas SaaS (Software as a Service) y plataformas colaborativas, el espacio de trabajo digital se consolida como una capa crítica de confianza que los atacantes buscan explotar.
Un cambio de enfoque en ciberseguridad
El informe plantea que, frente a ataques que operan a velocidad de máquina, reaccionar más rápido ya no es suficiente.
La recomendación es replantear las bases de la seguridad para la era de la IA, reforzar defensas, aplicar gobernanza sobre el uso de inteligencia artificial y priorizar enfoques preventivos capaces de detener amenazas antes de que se propaguen.
La conclusión es clara: en un escenario dominado por automatización e IA, anticiparse se volvió tan importante como detectar.









