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Sonarse los dedos es un hábito muy común: algunas personas lo hacen por costumbre, otras para liberar tensión. Sin embargo, detrás del famoso “crac” persiste la duda: ¿puede causar artritis?
Contrario a lo que muchos creen, el sonido no proviene de los huesos ni de un daño físico. La explicación está en un fenómeno conocido como cavitación articular.
Las articulaciones están rodeadas por una cápsula llena de líquido sinovial, que lubrica y amortigua el movimiento. Cuando los dedos se estiran o se empujan con cierta presión, el espacio entre los huesos se agranda. Este cambio de presión provoca la formación y colapso de burbujas de gas (principalmente dióxido de carbono), generando el característico sonido.
¿Puede causar artritis?
La evidencia científica indica que no existe relación entre sonarse los dedos y desarrollar artritis. Diversos estudios clínicos no hallaron correlaciones sólidas entre este hábito y enfermedades articulares.
Un caso famoso es el del médico estadounidense Donald Unger, quien durante 60 años se sonó los dedos de una sola mano todos los días, dejando la otra intacta. Al final del experimento, no hubo diferencias entre ambas manos en inflamación, rigidez ni daño articular.
Posibles molestias
Aunque no provoca artritis, abusar del gesto o hacerlo con excesiva fuerza puede generar:
Inflamación leve
Sensibilidad en ligamentos o tendones
Chasquidos incómodos si existe alguna condición preexistente
En algunos casos, también puede convertirse en un comportamiento compulsivo, indicando ansiedad o tensión acumulada.
Beneficios y sensación de alivio
Estirar las articulaciones puede generar una leve sensación de bienestar, probablemente por la liberación de presión en la cápsula articular y la estimulación de receptores sensoriales. Para muchas personas, sonarse los dedos cumple una función similar a estirarse después de estar quieto por mucho tiempo, aliviando la tensión momentáneamente. Continuar leyendo
Recomendaciones
El líquido sinovial tarda entre 10 y 30 minutos en reabsorber las burbujas de gas, por lo que no es posible repetir el crac de inmediato en la misma articulación.
No existe una cantidad “peligrosa”, pero no se recomienda ejercer fuerza innecesaria ni provocar dolor.
Si aparecen dolor, inflamación persistente, rigidez o limitaciones en el movimiento, conviene consultar a un médico, ya que podrían indicar condiciones como dedo en gatillo o tendinitis.









