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La actualidad tributaria de la provincia de Formosa ya genera preocupación en el arco comercial y civil, con la aplicación de la primera medida recaudatoria de peso del año 2026: el aumento del valor de la Unidad Tributaria (UT), la pieza fundamental sobre la cual se asienta todo el esquema de cobros de la Agencia Tributaria Provincial (ATP).
Este movimiento no es aislado, sino que responde a una estructura legal diseñada previamente en el presupuesto provincial. El Poder Ejecutivo ha dotado al organismo recaudador de herramientas punitivas y de ajuste mucho más agresivas para el presente ciclo fiscal.
A propósito del presupuesto provincial se habían aprobado una serie de facultades para la ATP, la Agencia Tributaria Provincial y entre esas facultades, por ejemplo, aparecía la posibilidad de ampliar o aumentar las tasas que se cobran sobre las deudas tributarias, y también modificar impuestos mínimos. Estas disposiciones permiten que la ATP no solo ajuste los montos fijos, sino que también tenga margen para encarecer el costo del incumplimiento, en un escenario donde la morosidad tiende al alza por la situación económica.
La Resolución 1/2026: Los números del ajuste
El núcleo de la información se basa en la Resolución General 1/2026, el primer documento oficial del año emitido por la administración de rentas. Esta normativa establece un incremento del 25% en la Unidad Tributaria, llevando su valor de $800 a $1.000 a partir del 5 de enero de este año.
Así, ya está rigiendo esta semana, y esto implica una suba del 25% respecto del valor vigente durante el 2025. Cabe destacar que, aunque el ajuste se referencia sobre el ejercicio anterior, su aplicación es inmediata, afectando todos los trámites, sellados y presentaciones que se realicen desde el inicio de este mes.
La gravedad de aumentar la Unidad Tributaria reside en que no afecta a un solo impuesto, sino que actúa como un indexador de toda la política fiscal de la provincia. Al subir la UT, sube absolutamente todo lo que esté nominado en ella dentro del Código Fiscal.
La Unidad Tributaria es el parámetro que utiliza la provincia o en este caso la ATP para calcular una parte sustancial de los tributos que están contemplados en ese Código Fiscal. Esta actualización tiene un efecto automático sobre impuestos, contribuciones, sanciones económicas que deben afrontar los contribuyentes y las empresas. Esto implica que desde una multa de tránsito hasta las tasas administrativas para habilitar un negocio han sufrido un incremento del 25% de forma automática y sin previo aviso de moratoria o alivio.
El relato vs. la presión fiscal
Surge una especie de “doble moral” en la gestión pública. Por un lado, el discurso oficial responsabiliza exclusivamente a las políticas nacionales por la caída del consumo y la crisis de los comercios; por el otro, se incrementa la carga impositiva local sobre esos mismos sectores en crisis.
En una época donde el propio gobierno de Formosa sale a decir que se vende cada vez menos, porque obviamente acusa al Gobierno nacional, que se vende cada vez menos, que ingresa menos recursos para los comercios, que están al límite, que le aumentaron los costos fijos, por otro lado, hay más presión sobre los contribuyentes.
Es cuestionable la lógica de asfixiar al que produce cuando los números no cierran: por un lado El Gobierno de Formosa dice, ‘a los comercios les va a mal, porque no entra plata, por culpa de Javier Milei’. Y por otro lado, pague y después reclame.
La preocupación se extiende más allá del valor nominal de la UT. La ATP tiene la potestad de castigar duramente a quienes se retrasen en sus pagos debido a la caída de ventas. Es que Rentas tiene la facultad de aumentar la tasa que se aplica para las deudas, con lo cual ahí aumenta otra vez esa misma deuda. Todavía no lo ha hecho, pero tiene la facultad de duplicar la tasa de mercado, con lo cual es una tasa usuraria. El propio Estado la aplica.
Mientras tanto, los representantes gremiales del comercio en Formosa asoman con una aparente pasividad ante los atropellos fiscales de la provincia en comparación con sus críticas hacia la nación.
Muchas de las cámaras de comercio se quejan del gobierno nacional, de que no entra plata, de la política económica. Ahora, le aumentan los impuestos en Formosa y no dicen nada.
En el comienzo de este 2026 surge un clima de incertidumbre sobre cómo sobrevivirá el sector comercial formoseño a este nuevo avance recaudatorio oficial. (Fuente: diario Formosa Express)









